La verdadera historia de Johny Good

La verdadera historia de Johny Good

Presenta las declaraciones de los familiares de los torturados en Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet. Uno de los miembros de un grupo de teatro cuenta cómo les obligaron a actuar bajo todas las presiones del momento. El vídeo es un homenaje a 20 personas que murieron torturadas en octubre de 1973.

La última luna

La última luna

Palestina 1914. Y fue así como una mañana de julio, Soliman, un joven palestino, y Jacob, su amigo judío, comenzaron a construir una casa en Beit-Sajour, en las colinas de Judea, con piedras traídas de Beit- Yala, mientras la aparente quietud del lugar es interrumpida por ráfagas de violencia que anticipan los futuros días de la guerra.

La democracia es responsabilidad de todos

La democracia es responsabilidad de todos

El documental es acerca del programa de Educación para la democracia que nace el junio de 1989 y que fue promovido por la organización Participa. Esta organización nace en el contexto de la transición a la democracia, el año 1988 a propósito del plebiscito nacional. El objetivo, en palabras de su directora, es “esclarecer las conciencias de los chilenos” (25 min. 22 seg.) sobre los siguientes procesos eleccionarios que seguían como el plebiscito para aprobar o rechazar las 54 reformas constitucionales para el 30 de julio de 1989 o las elecciones de parlamentarios y de presidente de la república en diciembre del mismo año.

La dama de la muerte

La dama de la muerte

Narra las vicisitudes de un joven de 24 años que pierde todo su dinero en la mesa de la ruleta y decide suicidarse, es interrumpido por un misterioso hombre que lo invita a ingresar a un club de suicidas. Allí, a través de las cartas, se sortea quien va a morir. El héroe se involucra en el juego y es señalado por las cartas. Tiene sólo siete días de vida, en los cuales intenta en vano la denuncia policial en su afán por desvincularse del compromiso. En su vagabundear por las calles de Londres, conoce a una mujer que se empeña en acompañarlo. Su interés por vivir posee ahora una nueva motivación.

La dama de la muerte es considerada la primera película de terror chilena, por su apuesta apegada al suspenso y por una ambientación situada entre lo tenebroso y el misterio. Se basa de forma libre en la novela El club de los suicidas de Robert L. Stevenson, con una ambientación londinense construida totalmente dentro de los estudios Chilefilms.

Justamente, este filme fue el cuarto realizado bajo la firma de los estudios estatales, en donde se buscó levantar un inédito proyecto industrial cinematográfico entre 1942 y 1949. Una estrategia fue realizar filmes con temáticas «universales», no enmarcadas dentro de la realidad chilena, con la intención de conseguir distribución internacional. Para ello, dada la mayor experiencia, se reclutaron a decenas de técnicos y artistas argentinos que se hicieron cargo de las producciones. En el caso de La dama de la muerte el guión está a cargo del argentino César Tiempo, mientras que la dirección es de Carlos Hugo Christiensen, uno de los más importantes realizadores trasandinos de aquellos tiempos.

La crítica recibió con buenos comentarios al film, considerándolo el mejor producido por Chilefilms hasta entonces. Pero el público ya tenía una fuerte desconfianza y lejanía respecto a estas películas nacionales, que de chilenas tenían bien poco, por lo que la cinta a pesar de sus méritos fue quedando en el olvido.

Como valiosa anécdota está el «renacimiento» que la película tuvo en las manos del director Cine B estadounidense Jerry Warren. El realizador compró una copia de La dama de la muerte y de La casa está vacía, otra cinta producida por Chilefilms, las remontó, mezcló las historias y creó una nueva trama bautizada Curse of the Stone Hand en 1965. Con los actores chilenos doblados al inglés, incluso con sus nombres modificados en los créditos, la cinta muestra a una mano misteriosa que provoca terribles asesinatos. La película agrega una secuencia con un diálogo sin sentido en donde está nada menos que el actor John Carradine, que por entonces frecuentó otras películas de clase B, aunque ninguna de más bajo calibre como este filme de Warren, quien para aumentar la curiosidad de su persona decía que hacía cine con el fin de hacer “dinero fácil”. Aún así, este filme es considerado de culto entre los fanáticos del cine B norteamericano.